lunes, marzo 14, 2005

te odio te odio te odio te odio te odio te odio te amor porqué eres tu por eso te odio te odio te amo porque eres tu porque no eres tu te odio

Las horas pasan de golpe. El cordel de la ropa
Las marca, simulando en la esquina
De mi campo de visión una presencia,
Va, viene, no es el aire quien lo mueve,
Es la angustia del Dador que está en las cosas:

Y avisa sobre el tiempo y lo implacable.

Lo absurdo colma mis recuerdos de ayer,
Un instrumento dotado de mil usos.
He sido. Y eso siento.
Va, viene, por dentro, un arrecife
De corales asesinos he sido. Y eso siento.
Está mustio mi interior color de cardo,
Y se marchita con este mi memoria.

Pienso en la flor cedida
Y me atormento.

Concedo ocasiones
Al cielo y este nieva mi norte.
Pido lugar para una lluvia lógica,
Y sólo llueve de dentro a fuera,
Yo no quería un río de emociones
Manándome. Sólo la paz de la flor
Y su sonrisa. Egoístamente.

Pienso en mi luz no dada
Y me atormento.

Escucho ahora el cuarto movimiento,
Retumba la flor dentro de los trombones.
En el concierto Mahleriano que hay en mi cabeza.

Moriría a cada letra que escribo del poema:
El espacio entre una y otra, siempre
Es un suicidio mío inacabado.