para Mar
" Desapareció aquel caballero visión, y dió ganas de comer a los muertos cuando llegó a mi con la mayor prisa que jamás se ha visto, un hombre alto y flaco, menudo de facciones, de hechura de cerbatana, y sin dejarme descansar me dijo:
Hermano, dejadlo todo presto, luego, que os aguardan los muertos que no pueden venir acá, y habeis de ir al instante a oillos, y a hacer que que os mandáren sin replicar y sin dilación; luego.
Enfadóme la prisa del diablo muerto, que no ví el hombre más súpito, y dije:
-Señor mío, esto no es Cochitehervite.
-Sí es- dijo muy demudado-: digo que yo soy Cochitehervite, y el que viene a mi lado- aunque
yo no le había visto- es Trochimochi, que somos más parecidos que el freir y el llover.
Yo que me vi entre Cochitehervite y Trochimochi fui como un rayo donde me llamaban:
Estaban sentadas unas muertas a un lado, y dijo Cochitehervite: Aquí está doña Fáfula, Marizápalos y Mari Rabadilla.
Dijo trochimochi:
-Despachen, señoras, que está detenida mucha gente.
Doña Fáfula dijo:
-Yo soy una mujer muy principal.
-Nosotras somos- dijeron las otras- las desdichadas que vosotros los vivos traéis en las conversaciones disfamadas.
-Por mí no se me dá nada- dijo doña Fáfula- pero quiero que sepan que fui mujer de un poeta de comedias que escribió infinitas, y que me dijo un día el papel:<<>>.
Fuí mujer de mucho valor y tuve con mi marido, el poeta, mil pesadumbres sobre las comedias,
auctos y entremeses. Decíale yo que por qué cuando en las comedias un vasallo arrodillado dice al rey <<>>, responde siempre: <<>>; que la razón era, en diciendo <<>> responder <> Sobre la hambre y los lacayos y el miedo, tuve grandes peloteras con el, y tuve buenos respetos, que le hice mirar al fin de las comedias por la honra de las infantas, porque las llevaba de voleo y era compasión; No me pagarán estos sus padres dellas en su vida. Fuile a la mano en los dotes de los casamientos para acabar la maraña en la terecra jornada, porque no hubiera rentas en el mundo; y en una comedia, porque no se casasen todos, le pedí que el lacayo, queriendole casar su señor con la criada, no quisiese casarse ni hubiese remedio, siquiera porque saliere un lacayo soltero. Donde mayores voces tuvimos, que casi me quise descasar, fue sobre los autos del Corpus. Decíale yo:
<> Hícele qué, pues podía decir <>, no dijese <>, ni satán sino <>, que aquellas palabras eran buenas cuando el diablo entra diciendo <<>> y se sale como cohete. Desagravié los entremeses, que a todos les daban de palos, y con todos sus palos hacían los entremeses; cuando se dolían dellos <>. Las comedias que oyeron esto por vengarse, pegaron los casamientos a los entremeses, y ellos, por escaparse y ser solteros, algunos se acababan en barbería, guitarricas, y cántico.
-¿Tan malas son las mujeres- dijo Marizápalos- señora doña fáfula?
Doña Fáfula enfadada y con mucho toldo dijo:
-Miren con qué nos viene ahora Marizápalos.
Si vengo y no vengo, se quisieron arañar y sí se hicieron porque Mari Rabadilla, que estaba allí, no pudo llegar a metellas en paz, que sus hijos, por comer cada uno en su escudilla, se estaban dando de puñadas.
-Mirad- decía doña Fáfula- que digáis en el mundo quién soy.
Marizápalos dijo -Mirá que digais como la he puesto.
Mari Rabadilla dijo -Decidles a los vivos que si mis hijos comen cada uno en su escudilla, ¿qué mal les hacen a ellos? ¡Cuanto peores son ellos, que comen en la escudilla de los otros, como Don Diego De Noche y otros COFRADES de su talle!
Apartéme de allí, que me hendía la cabeza, y vi venir un ruido de pullidos y chillidos grandísimo, y una mujer corriendo como una loca, que venía diciendo:
-Pío, pío. "
Extracto de Sueño de la muerte, de Quevedo.
Hermano, dejadlo todo presto, luego, que os aguardan los muertos que no pueden venir acá, y habeis de ir al instante a oillos, y a hacer que que os mandáren sin replicar y sin dilación; luego.
Enfadóme la prisa del diablo muerto, que no ví el hombre más súpito, y dije:
-Señor mío, esto no es Cochitehervite.
-Sí es- dijo muy demudado-: digo que yo soy Cochitehervite, y el que viene a mi lado- aunque
yo no le había visto- es Trochimochi, que somos más parecidos que el freir y el llover.
Yo que me vi entre Cochitehervite y Trochimochi fui como un rayo donde me llamaban:
Estaban sentadas unas muertas a un lado, y dijo Cochitehervite: Aquí está doña Fáfula, Marizápalos y Mari Rabadilla.
Dijo trochimochi:
-Despachen, señoras, que está detenida mucha gente.
Doña Fáfula dijo:
-Yo soy una mujer muy principal.
-Nosotras somos- dijeron las otras- las desdichadas que vosotros los vivos traéis en las conversaciones disfamadas.
-Por mí no se me dá nada- dijo doña Fáfula- pero quiero que sepan que fui mujer de un poeta de comedias que escribió infinitas, y que me dijo un día el papel:<<>>.
Fuí mujer de mucho valor y tuve con mi marido, el poeta, mil pesadumbres sobre las comedias,
auctos y entremeses. Decíale yo que por qué cuando en las comedias un vasallo arrodillado dice al rey <<>>, responde siempre: <<>>; que la razón era, en diciendo <<>> responder <
<
-¿Tan malas son las mujeres- dijo Marizápalos- señora doña fáfula?
Doña Fáfula enfadada y con mucho toldo dijo:
-Miren con qué nos viene ahora Marizápalos.
Si vengo y no vengo, se quisieron arañar y sí se hicieron porque Mari Rabadilla, que estaba allí, no pudo llegar a metellas en paz, que sus hijos, por comer cada uno en su escudilla, se estaban dando de puñadas.
-Mirad- decía doña Fáfula- que digáis en el mundo quién soy.
Marizápalos dijo -Mirá que digais como la he puesto.
Mari Rabadilla dijo -Decidles a los vivos que si mis hijos comen cada uno en su escudilla, ¿qué mal les hacen a ellos? ¡Cuanto peores son ellos, que comen en la escudilla de los otros, como Don Diego De Noche y otros COFRADES de su talle!
Apartéme de allí, que me hendía la cabeza, y vi venir un ruido de pullidos y chillidos grandísimo, y una mujer corriendo como una loca, que venía diciendo:
-Pío, pío. "
Extracto de Sueño de la muerte, de Quevedo.


2 Comments:
This is very interesting site... »
Very cool design! Useful information. Go on! » »
Publicar un comentario
<< Home